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viernes, 8 de diciembre de 2017

A 5 años de tu última proclama, Chávez. Por Érika Ortega Sanoja

Me molesté TANTO contigo, lo confieso. ¡Odiaba que te despidieras de nosotros! Me explico: no era una rabia contra ti, sino contra aquellos que lograron dañarte. Estaba embarazada de Manuela y sentía un dolor tan grande, tan grande, que solo supe transformarlo en ira. Mi amor de hija -no de sangre sino de Patria- me hacía sentir que había fallado al no protegerte de los buitres. No supe cómo, no tenía cómo hacerlo, pero igual me sentía culpable.

No queríamos que te quedaras para cuidar a la tierra de Bolívar. Quería que vivieras para ti, para cuidar de tus hijos, para que vieras a todos tus nietos crecer. Creo que hablo por millones cuando te digo que todos queríamos compartir mucho, mucho más contigo. Queríamos agradecerte tanto amor, con el ejemplo. Queríamos hasta conseguirte en una esquina y tomarnos un café juntos y escuchar del Patrullero, o de los cuentos de tu abuelo Maisanta, o las anécdotas con Fidel, el otro Comandante. Yo quería que vieras a Miranda y a Manuela, más allá de mi barriga. Agradecerte que me hayas sacado del letargo y me hayas puesto sin saberlo, al servicio de mi país.

¡Quedó pendiente que habláramos más! Quería preguntarte si recibiste el cuadro que te mandé y me pediste por TV, cuando me contaste que le estabas pintando uno de Néstor a Cristina y que luego colocado en Miraflores. Quería contarte de la evolución de JJ, demostrarte que el amor convierte en milagro el barro, aunque él siempre fue diamante. Quise decirte y agradecerte por devolvernos "nuestro bien más preciado: la independencia". Pero no pude. No pudimos.

Fue un dolor infinito, Chávez, te lo juro. Hoy por primera vez, me atrevo a escribir esto, a reconocerlo y aceptar que no fui mala por sentir esa rabia, ese dolor. Solo fui una hija de la Patria más, destrozada por tu inminente ausencia. Pero, ¿sabes qué, Chávez? Hoy me doy cuenta que siempre tuviste razón y que la angustia y la tristeza no me dejaron ver más allá.

Lo dijiste SIEMPRE: TODOS somos Chávez. Los niños y las niñas son el mejor ejemplo de ello. Esto te lo he escrito antes pero es verídico: te juro que te veo en los ojos de mis hijas y de sus compañeritos cuando cantan el himno, o los aguinaldos venezolanos en diciembre. Te juro que estás allí cuando prefieren jugar con sus muñequitos de Alí, Miranda, Bolívar, las de trapo y hasta de Chávez, en vez de agarrar una Barbie.

Te lo juro: VIVES. Es VERDAD. Y ahora, solo ahora, después de tantos años de tu última proclama, aquella en la que nos pediste UNIDAD, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA, me siento un poquito mejor, porque entiendo que jamás estaremos sin ti, mientras tu fuerza y energía estén con nosotros.

Pienso en los que se llenarán de odio y tratarán de verterlo en comentarios horribles contra ti y contra mí por escribir estas líneas. Solo los observo en la distancia con compasión. No entendieron nada. No sintieron este amor. Lo siento por ellos, de corazón y con Bolívar digo, "yo los perdono", aunque la frase me quede enorme.

Despertar a millones fue tu mayor logro. Lo hiciste en Venezuela y en todo el mundo. "Sacaste lo mejor hasta de gente de la cual uno no esperaba nada bueno", dijo una vez sobre ti un líder caribeño. Pero lo mejor que se ha dicho de ti, Comandante, lo dijo el líder persa Mahmoud Ahmadinejad: "Chávez ES una nueva cultura. Chávez ES un plan para salvar a la humanidad".

Vete tranquilo, Chávez nuestro. Poco a poco vamos creciendo y evidenciando que ahora es que queda lucha, pero que la victoria está en nuestro futuro. Tu
obra, obviamente, no está lejos de ser amenazada por los de adentro y los de afuera, pero nosotros y nosotras la defenderemos.

Te amamos siempre.

Viviremos y venceremos.

Caracas, 5 de diciembre de 2017.

Érika Ortega Sanoja
erikaosanoja@gmail.com
@ErikaOSanoja

lunes, 19 de diciembre de 2016

EN MEDIO DE LA BATALLA. REFLEXIONES RÁPIDAS SOBRE LA FRONTERA. Por Walther Sierra

EN MEDIO DE LA BATALLA. REFLEXIONES RÁPIDAS SOBRE LA FRONTERA. Por Walther Sierra

-.1.-
Vivir de la ilegalidad parece ser el día a día de la frontera. Sin importar si se viste rojo, blanco, verde, anaranjado, amarillo, azul. Sin importar si es civil o militar. Sin importar si es trabajador público -entiéndase "del gobierno"- o privado. La sociedad de cómplices en la frontera no distingue entre unos y otros, allí todos se encuentran en un "objetivo común", LA ILEGALIDAD.

-.2.-
En algunos casos, esa ilegalidad trata de justificarse como una "acción de sobrevivencia", en otros es evidente que no es más que mera ambición. En ambas circunstancias la ideología preponderante es la que impone el dinero.

-.3.-
Las mafias manejan el dinero, ergo, las mafias imponen la forma de vivir, pensar, actuar. Conscientes o inconscientes de lo que realmente pasa, como victimas o como victimarios, muchos habitantes de frontera participan a diferentes niveles en la espiral de ilegalidad del "negocio fronterizo".

-.4.-
Los conceptos de Soberanía e Identidad Nacional, con todas las implicaciones que los mismos tienen en el ámbito político, social, cultural y por supuesto en lo económico, son anulados por vía de la "ideoligización" impuesta por las mafias y el dinero a los pueblos de frontera. El desarraigo a La Patria es una de las mas graves consecuencias.

 -.5.-
La débil presencia del Estado Venezolano en frontera sin duda ha contribuido a que la ilegalidad, se adueñe de los espacios que por naturaleza deberían ser ocupados por instituciones realmente fuertes. La presencia no sólo se reclama para atender lo económico y lo político como ejes fundamentales, sino también para atender lo social (que va más allá de un CDI y un mercado) y quizá lo más importante, para atender el hecho cultural como acción transformadora del los pueblos. Sólo así podremos rescatar nuestra Identidad Nacional en la frontera, para el resguardo de la Soberanía de nuestra Patria, dando cuerpo y vida a aquello que nuestro Comandante Chávez llamó Defensa Integral de la Nación.

-.6.-
Es necesario abrazar a nuestros compatriotas que viven en la frontera, hacerlos sentir venezolanos nuevamente, devolverles la identidad perdida, recordarles que somos familia, que somos hermanos porque somos hijos de Bolívar, que son la primera línea de defensa la Patria, pero también el primer rostro de la VENEZOLANIDAD. Enseñarles de nuevo a bailar bambucos, valses, polkas, contradanza, merengue campesino (que no es carrilera) y demás ritmos tachirenses y por supuesto que se pongan las alpargatas porque también hay que bailar joropo o que se las quiten porque hay que bailar tambor. Recordarles como hablamos y "garlamos" los tachirenses incluyendo la versatilidad de la palabra "Toche", así como nos lo recuerda el profesor Giomar Caminos en su librito PARA UN GLOSARIO DEL HABLA TACHIRENSE.

-.7.-
Somos venezolanos, asumamos y hagamos lo que debemos hacer, con respeto por los pueblos hermanos pero sin dejar de lado nuestra Identidad de Pueblo Patriota, de Pueblo Libertador que defiende el suelo de la Patria como lo hizo Cipriano, ese gocho, pequeño de estatura pero grande en sus convicciones, que le plantó la cara a los imperios y defendió nuestro honor.
¡Estamos a tiempo!
¡Ole no se me hagan los toches!

¡Vamos hala!

Walther Sierra
@WALTHERSM1

Foto nombre original: Vista desde el Mirador Cristo Rey
La foto pertenece a: Greicy
Enlace original: http://www.panoramio.com/photo/33419334

sábado, 7 de mayo de 2016

Un día elegí ser Chavista Por: Lourdes Egleé Lovera.

No conozco a Lourdes Egleé Lovera, no se quien es, nunca la había oído nombrar, jamás había leído un escrito suyo. Sin embargo, suscribo totalmente todo lo que Lourdes manifiesta en este artículo.

Los que estamos de éste lado de la historia elegimos ser chavistas, con la convicción adsoluta de que este es el lado correcto de la historia, que el capitalismo está acabando con el mundo, que ese modelo decadente está en su punto de quiebre y no retorno, y que por lo tanto arremete con toda su carga de maldad contra el pueblo que quiere vivir, soñar y amar en paz.

"No es leal a Chávez y nunca lo fue, quien estuvo del lado de la Revolución Bolivariana en tiempos de bonanza y prosperidad y en tiempos de dificultad, corre a ponerse del lado de quien promueve y apoya la más cruel guerra económica que pretende destruirnos."

¡Excelente artículo Lourdes!

UN DÍA ELEGÍ SER CHAVISTA
Por: Lourdes Egleé Lovera.

A finales de 2012, el presidente Hugo Chávez junto a la Revolución Bolivariana mantenía una popularidad por encima de un 60%. El pueblo estaba contento con las políticas públicas implementadas por el gobierno, nuestras necesidades de salud, alimentación, educación, ropa, calzado y servicios podían satisfacerse sin mucho esfuerzo.

Esas bondades extraordinarias que se convirtieron en cotidianas, se han ido desvaneciendo paulatinamente desde mediados de 2013, precisamente, cuando el presidente Nicolás Maduro llegó a Miraflores.

Poco a poco comenzó a escasear la leche y el papel toalet, posteriormente la harina de maíz y el azúcar, más tarde el arroz, la pasta, el aceite, el café, la margarina y en los actuales momentos es muy poco lo que se puede conseguir en los supermercados, para satisfacer nuestras necesidades alimentarias.

El plato en la mesa del venezolano se ha ido transformando, ahora se come yuca con mayor frecuencia y hay quienes improvisan arepas, con la harina de crema de arroz. Es una verdadera odisea, conseguir alimentos de primera necesidad, medicinas, artículos de aseo personal, repuestos para carros, entre otras cosas...

La vida de los venezolanos, ha tenido un notable cambio.

No se tiene una idea clara de cuándo se podrá volver a comer atún de lata, arepas, arroz, pasta, queso, huevos, carne, pollo, usar champú y desodorante, porque eso depende de dos cosas que no tienen que ver con el deseo de hacerlo: conseguir lo que necesitamos el día que nos corresponde comprarlo, según el terminal de cédula y que el costo del producto no supere la cantidad de dinero disponible.

Al igual que a la mayoría de mis compatriotas, esa situación me incomoda, me genera impotencia, inestabilidad, nerviosismo, irritabilidad, frustración, arrechera y tristeza. Eso es lo que todas y todos sentimos, algunos en mayor o menor grado. Sobre todo cuando una niña o niño llora por un tetero y no hay forma de satisfacer su necesidad, ni manera de hacerle entender que "no hay tetero", o cuando vemos desvanecer la salud del abuelo o abuela por falta de un medicamento.

Y es que nos están cobrando con hambre y hastío el hecho de haber sido leales a Chávez al escoger a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, y ansían quebrar eso, nuestra lealtad.

Nos están cobrando con ira y desesperanza 17 años de Revolución Bolivariana, 17 años de renta petrolera para el pueblo.

Y nos están cobrando con saña, con rencor, con crueldad, con la más clara intención de hacernos daño, no importa a quien arrastren en su empeño por destruirnos, no importa si es a niños o a ancianos, a chavistas o a opositores, el castigo es para todas y todos por igual.

Pero por mucho hastío, por mucha arrechera, por mucha tristeza que pueda sentir, considero un acto cobarde salir corriendo a firmar para solicitar un referendo revocatorio a la gestión de Nicolás Maduro.

Creo que un verdadero chavista, debe luchar hasta vencer, porque el hecho de nacer en Venezuela, significa que por nuestras venas corre sangre de aguerridos Libertadores, y no de cobardes y retrógrados opresores.

Porque vivir en los tiempos en los que también vivió Hugo Chávez es un privilegio al que debemos hacerle honores

No es leal a Chávez y nunca lo fue, quien estuvo del lado de la Revolución Bolivariana en tiempos de bonanza y prosperidad y en tiempos de dificultad, corre a ponerse del lado de quien promueve y apoya la más cruel guerra económica que pretende destruirnos

Un día elegí ser chavista, porque decidí no ser esclava de lacayos apátridas del imperialismo, que sin dudar entregarán los recursos y riquezas nacionales. Como lo hacían en la cuarta república.

Amo a mi Patria Querida, no nací chavista, pero chavista muero, de pie y luchando hasta vencer o morir, si fuera necesario.