Mostrando entradas con la etiqueta Victoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Victoria. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de mayo de 2018

¡AVASALLANTE VICTORIA! Por Iris Varela

¡Avasallante victoria!
Por Iris Varela
22/05/2018

Me permito FELICITAR a nuestro hermoso, valiente y combativo pueblo, ese que ayer en las más difíciles circunstancias que hayamos atravesado desde que nuestro Gigante CHÁVEZ ganó las elecciones en diciembre de 1998, volvió a plantarse con la frente en alto y le salió al paso a mafiosos, vende patrias, corruptos y traidores, que confabulados cual jauría, tenían unidad de propósito: asfixiar económicamente al país para así descalificar a nuestro Candidato Presidente obteniendo ellos una victoria así fuera sobre nuestros cadáveres. ¡Calcularon mal!

Una vez más, en 2 siglos de historia, nuestro heroico pueblo vuelve a sus raíces, las mismas que hicieron del Cacique Guaicaipuro el primer antiimperialista de estas tierras registrado en los libros; las mismas que llevaron a un osado joven blanco criollo jurar en Roma por "liberar su patria del yugo español", esas raíces que llevaron a la generación de venezolanos que lucharon contra la dictadura de Pérez Jiménez echar casi a patadas al Vicepresidente norteamericano Richard Nixon en protestas de la Caracas de 1958 con un claro mensaje de repudio que denota la profunda esencia antiimperialista del pueblo venezolano.

Ese pueblo que vio, entendió y asimiló a Chávez como un auténtico bolivariano y revolucionario; y lo amó aún más cuando nuestro Comandante se declaró antiimperialista y mando a los "yankees de mierda pal carajo". Ese es el pueblo al que pertenecemos y del cual nos sentimos tan orgullos que no nos cabe el corazón en el pecho. Ese el pueblo que logró cosechar el 20 de Mayo pasado una victoria épica sobre la cual no podemos aceptar bajo ninguna circunstancia que vengan los sabios y eruditos esos "que sabían lo que iba a pasar pero no dijeron nada hasta después que paso y cuando todo el mundo lo supo" a pretender restar brillo, importancia y contundencia al enorme resultado que ha logrado NICOLAS MADURO MOROS en su reelección como PRESIDENTE DE TODOS LOS VENEZOLANOS.

No puedo callarme ante aquellos camaradas que espetan: si ganamos pero..., o los que arguyen que la victoria es pírrica. Considero que más allá de la libertad de opinión que todos ejercemos en este país, ante lo que hemos vivido y sufrido hasta las elecciones del día 20 de mayo, expresarse de tal manera ante esta CONTUNDENTE VICTORIA, no es más que una desconsideración y una falta de respeto hacia un pueblo que debiera dársele "una medalla" como dijo Chávez, por su heroísmo, por su resistencia, por su lucha y por su conciencia.

Ya van más de SEIS MILLONES DE VOTOS a favor de nuestro PRESIDENTE y aún no ha terminado el conteo, y pareciera que hay un desespero por retratarse como el hipercrítico que no sabe que el enemigo es fuerte y poderoso, que está herido en su prepotencia y arremeterá aun con mayor fuerza.

Lo que vale en esta hora es celebrar, administrar la victoria, reorganizarnos y prepararnos para seguir defendiendo la patria ante los momentos difíciles que todos padecemos. No vale auto flagelarnos, sencillamente porque no hay motivos; no podemos darle ese gusto a los conspiradores ni mucho menos a los corruptos y traidores. El papel de la hipercrítica dañina es propio de esa cuerda de vasallos que se arrastran. Que ¿debemos hacer la autocrítica? ¡ESTOY DE ACUERDO!, y desde ya estoy a la orden para la discusión, sin cámaras, sin la mediática, que en esos espacios ellos nos llevan ventaja, no podemos alimentarlos, que los siga amamantando TRUMP, yo los seguiré combatiendo hasta mi último suspiro.

Twitter: @irisvarela
Email: irisvr9@gmail.com

viernes, 8 de diciembre de 2017

A 5 años de tu última proclama, Chávez. Por Érika Ortega Sanoja

Me molesté TANTO contigo, lo confieso. ¡Odiaba que te despidieras de nosotros! Me explico: no era una rabia contra ti, sino contra aquellos que lograron dañarte. Estaba embarazada de Manuela y sentía un dolor tan grande, tan grande, que solo supe transformarlo en ira. Mi amor de hija -no de sangre sino de Patria- me hacía sentir que había fallado al no protegerte de los buitres. No supe cómo, no tenía cómo hacerlo, pero igual me sentía culpable.

No queríamos que te quedaras para cuidar a la tierra de Bolívar. Quería que vivieras para ti, para cuidar de tus hijos, para que vieras a todos tus nietos crecer. Creo que hablo por millones cuando te digo que todos queríamos compartir mucho, mucho más contigo. Queríamos agradecerte tanto amor, con el ejemplo. Queríamos hasta conseguirte en una esquina y tomarnos un café juntos y escuchar del Patrullero, o de los cuentos de tu abuelo Maisanta, o las anécdotas con Fidel, el otro Comandante. Yo quería que vieras a Miranda y a Manuela, más allá de mi barriga. Agradecerte que me hayas sacado del letargo y me hayas puesto sin saberlo, al servicio de mi país.

¡Quedó pendiente que habláramos más! Quería preguntarte si recibiste el cuadro que te mandé y me pediste por TV, cuando me contaste que le estabas pintando uno de Néstor a Cristina y que luego colocado en Miraflores. Quería contarte de la evolución de JJ, demostrarte que el amor convierte en milagro el barro, aunque él siempre fue diamante. Quise decirte y agradecerte por devolvernos "nuestro bien más preciado: la independencia". Pero no pude. No pudimos.

Fue un dolor infinito, Chávez, te lo juro. Hoy por primera vez, me atrevo a escribir esto, a reconocerlo y aceptar que no fui mala por sentir esa rabia, ese dolor. Solo fui una hija de la Patria más, destrozada por tu inminente ausencia. Pero, ¿sabes qué, Chávez? Hoy me doy cuenta que siempre tuviste razón y que la angustia y la tristeza no me dejaron ver más allá.

Lo dijiste SIEMPRE: TODOS somos Chávez. Los niños y las niñas son el mejor ejemplo de ello. Esto te lo he escrito antes pero es verídico: te juro que te veo en los ojos de mis hijas y de sus compañeritos cuando cantan el himno, o los aguinaldos venezolanos en diciembre. Te juro que estás allí cuando prefieren jugar con sus muñequitos de Alí, Miranda, Bolívar, las de trapo y hasta de Chávez, en vez de agarrar una Barbie.

Te lo juro: VIVES. Es VERDAD. Y ahora, solo ahora, después de tantos años de tu última proclama, aquella en la que nos pediste UNIDAD, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA, me siento un poquito mejor, porque entiendo que jamás estaremos sin ti, mientras tu fuerza y energía estén con nosotros.

Pienso en los que se llenarán de odio y tratarán de verterlo en comentarios horribles contra ti y contra mí por escribir estas líneas. Solo los observo en la distancia con compasión. No entendieron nada. No sintieron este amor. Lo siento por ellos, de corazón y con Bolívar digo, "yo los perdono", aunque la frase me quede enorme.

Despertar a millones fue tu mayor logro. Lo hiciste en Venezuela y en todo el mundo. "Sacaste lo mejor hasta de gente de la cual uno no esperaba nada bueno", dijo una vez sobre ti un líder caribeño. Pero lo mejor que se ha dicho de ti, Comandante, lo dijo el líder persa Mahmoud Ahmadinejad: "Chávez ES una nueva cultura. Chávez ES un plan para salvar a la humanidad".

Vete tranquilo, Chávez nuestro. Poco a poco vamos creciendo y evidenciando que ahora es que queda lucha, pero que la victoria está en nuestro futuro. Tu
obra, obviamente, no está lejos de ser amenazada por los de adentro y los de afuera, pero nosotros y nosotras la defenderemos.

Te amamos siempre.

Viviremos y venceremos.

Caracas, 5 de diciembre de 2017.

Érika Ortega Sanoja
erikaosanoja@gmail.com
@ErikaOSanoja

sábado, 5 de marzo de 2016

Seguiremos Venciendo Padre. Por Walther Sierra

Hoy hace cinco años nuestro padre Chávez se hizo eterno; lo lloré como a nadie y hoy su ejemplo es guía, es la guía de esté pueblo. Hace cinco años nuestro padre se hizo eterno...

¡Seguiremos venciendo padre!
Walther Sierra.

Pasarán los años,
algún día llegará el ocaso
y cuando el sol se oculte para siempre,
muchos nos habrán oído decir:

"Yo vengo de los tiempos de Chávez,
del hombre que amó a su pueblo
por sobre todas las cosas,
ese mismo que con la luz de las letras, 
enseñando a leer y a escribir 
sacó de la oscurana y la ignorancia a millones.
del hombre que al igual que Jesús,
el de Nazaret,
ayudó a los enfermos 
y dio salud a los más desfavorecidos,
ese mismo que dio techo y pan 
a quienes no lo tenían.

Yo vengo de los tiempos de Chávez,
el que dignificó a los abuelos, a los niños
y también a quienes la vida premió
con alguna diversidad funcional
para hacerlos mas fuertes.
El que cantaba corridos y bailaba joropo
y así nos enseñó a amar 
nuestra música y nuestra cultura...
El que jugando béisbol, 
nos enseñó a ver la gloria en el deporte 
y nos convirtió en generación de oro...

Yo vengo de los tiempos de Chávez, 
del hombre que se hizo pueblo,
ese mismo Chávez que se hizo gigante.
Éramos jóvenes, 
se hizo nuestro padre
y nosotros somos sus hijos,
somos parte de esa casta 
que creció unida,
de lucha en lucha, 
de batalla en batalla,
de victoria en victoria..."

Mientras el ocaso llega,
seguiremos avanzando sobre 
los pasos del padre Chávez,
seguiremos en el combate por la vida, 
seguiremos luchando 
por la libertad de los pueblos, 
seguiremos siendo pregoneros 
de la paz y del amor.

Mientras el ocaso llega,
seguiremos el legado de ese hombre,
el gigante que fue nuestro Padre,
el mismo que con su palabra
y con su ejemplo,
forjó nuestros espíritus y corazones
como se forja el acero de las espadas!
El que nos dejó la firmeza de sus ideas
y nos enseñó a entregarlo todo
con el más profundo y absoluto amor al pueblo.

Mientras el ocaso llega,
seguiremos tu mandato, 
unidos, luchando junto al pueblo
desde cada trinchera, 
remontando colinas,
combatiendo en cada batalla 
hasta tener la victoria...

Unidad, lucha, batalla y victoria! 
Seguiremos venciendo padre!

Walther Sierra

07/03/2013 2:35am...