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miércoles, 27 de diciembre de 2017

Smuggled Crisis: Who’s crashing Venezuela’s economy?

Crisis de contrabando: ¿Quién está destruyendo la economía venezolana?

Dejo por aquí un link de YouTube que los llevará a este trabajo realizado por la reconocida Periodista Serbia Jelena Milincic corresponsal de RedFish Media, quien viajó desde Alemania para conocer de primera mano, la verdad de lo que ocurre en la frontera de Venezuela con Colombia.

Colaboramos en este trabajo siendo entrevistado junto a Jonathan García y Oscar Javier Forero, para desmontar las matrices que se generan contra nuestro país desde las trasnacionales de la comunicación, al servicio de los intereses norteamericanos y del gran capital global.

Aquí el link de la entrevista:

https://youtu.be/YqHzDLSl8U4

lunes, 19 de diciembre de 2016

EN MEDIO DE LA BATALLA. REFLEXIONES RÁPIDAS SOBRE LA FRONTERA. Por Walther Sierra

EN MEDIO DE LA BATALLA. REFLEXIONES RÁPIDAS SOBRE LA FRONTERA. Por Walther Sierra

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Vivir de la ilegalidad parece ser el día a día de la frontera. Sin importar si se viste rojo, blanco, verde, anaranjado, amarillo, azul. Sin importar si es civil o militar. Sin importar si es trabajador público -entiéndase "del gobierno"- o privado. La sociedad de cómplices en la frontera no distingue entre unos y otros, allí todos se encuentran en un "objetivo común", LA ILEGALIDAD.

-.2.-
En algunos casos, esa ilegalidad trata de justificarse como una "acción de sobrevivencia", en otros es evidente que no es más que mera ambición. En ambas circunstancias la ideología preponderante es la que impone el dinero.

-.3.-
Las mafias manejan el dinero, ergo, las mafias imponen la forma de vivir, pensar, actuar. Conscientes o inconscientes de lo que realmente pasa, como victimas o como victimarios, muchos habitantes de frontera participan a diferentes niveles en la espiral de ilegalidad del "negocio fronterizo".

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Los conceptos de Soberanía e Identidad Nacional, con todas las implicaciones que los mismos tienen en el ámbito político, social, cultural y por supuesto en lo económico, son anulados por vía de la "ideoligización" impuesta por las mafias y el dinero a los pueblos de frontera. El desarraigo a La Patria es una de las mas graves consecuencias.

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La débil presencia del Estado Venezolano en frontera sin duda ha contribuido a que la ilegalidad, se adueñe de los espacios que por naturaleza deberían ser ocupados por instituciones realmente fuertes. La presencia no sólo se reclama para atender lo económico y lo político como ejes fundamentales, sino también para atender lo social (que va más allá de un CDI y un mercado) y quizá lo más importante, para atender el hecho cultural como acción transformadora del los pueblos. Sólo así podremos rescatar nuestra Identidad Nacional en la frontera, para el resguardo de la Soberanía de nuestra Patria, dando cuerpo y vida a aquello que nuestro Comandante Chávez llamó Defensa Integral de la Nación.

-.6.-
Es necesario abrazar a nuestros compatriotas que viven en la frontera, hacerlos sentir venezolanos nuevamente, devolverles la identidad perdida, recordarles que somos familia, que somos hermanos porque somos hijos de Bolívar, que son la primera línea de defensa la Patria, pero también el primer rostro de la VENEZOLANIDAD. Enseñarles de nuevo a bailar bambucos, valses, polkas, contradanza, merengue campesino (que no es carrilera) y demás ritmos tachirenses y por supuesto que se pongan las alpargatas porque también hay que bailar joropo o que se las quiten porque hay que bailar tambor. Recordarles como hablamos y "garlamos" los tachirenses incluyendo la versatilidad de la palabra "Toche", así como nos lo recuerda el profesor Giomar Caminos en su librito PARA UN GLOSARIO DEL HABLA TACHIRENSE.

-.7.-
Somos venezolanos, asumamos y hagamos lo que debemos hacer, con respeto por los pueblos hermanos pero sin dejar de lado nuestra Identidad de Pueblo Patriota, de Pueblo Libertador que defiende el suelo de la Patria como lo hizo Cipriano, ese gocho, pequeño de estatura pero grande en sus convicciones, que le plantó la cara a los imperios y defendió nuestro honor.
¡Estamos a tiempo!
¡Ole no se me hagan los toches!

¡Vamos hala!

Walther Sierra
@WALTHERSM1

Foto nombre original: Vista desde el Mirador Cristo Rey
La foto pertenece a: Greicy
Enlace original: http://www.panoramio.com/photo/33419334

sábado, 16 de julio de 2016

Cúcuta necesita a Venezuela para no morirse de hambre. Por Iván Gallo

Les dejo este artículo escrito por un cucuteño llamado Iván Gallo. No conozco a Iván Gallo personalmente, sin embargo en su artículo deja reflejadas unas cuantas verdades que algunos pendejos venezolanos (y colombianos también) se niegan a reconocer.

Este artículo fue publicado originalmente por el portal Las2Orillas.CO, de donde fue tomado y está disponible en:

http://www.las2orillas.co/cucuta-necesita-a-venezuela-para-no-morirse-de-hambre/#.V4l7sAwGoxU.facebook

Cúcuta necesita a Venezuela para no morirse de hambre
Por: Iván Gallo
julio 14, 2016

"Nosotros los cucuteños sabemos que Venezuela nos ha dado más que Colombia"

En Cúcuta creen que todos los atracos, las muertes y las desapariciones que vive a diario esta periférica ciudad son obra de los venezolanos. Si fuera por ellos se pondría un muro justo donde está el puente internacional Simón Bolívar. En este año cuando Maduro, por intentar controlar el acaparamiento que comerciantes residentes en Colombia hacen de los alimentos subvencionados por el chavismo, cerró la frontera, la delincuencia, el desempleo y el hambre fueron los fantasmas que se paseaban por las cada vez más desoladas calles cucuteñas en las últimas navidades, época en que el comercio de la ciudad estallaba, antes de 1983, por la invasión de venezolanos que venían, con bolívares en la mano, a arrasar con los supermercados y almacenes de ropa.

Claro que los necesitamos y la deuda que tenemos con ellos es enorme. Si el cucuteño en los ochenta y noventa pudo hacer realidad su pueblerino sueño de tener un carro fue gracias a las facilidades que se encontraba para adquirir uno en San Antonio o San Cristóbal. Si veíamos a Maradona hacer historia con el Nápoles fue porque Venezolana de Televisión transmitía sus partidos; si desde Bogotá venían los coleccionistas de música a comprar discos de Eddie Palmieri, John Coltrane o King Crisom en los años setenta, era porque se conseguían en San Antonio; si Cúcuta ha tenido alguna importancia es porque tenemos a Venezuela al lado.

Y ahora, de un momento a otro, movidos por el más obtuso de los patrioterismos, decimos que no la necesitamos. Somos ciudad de frontera y, para bien y para mal, nuestra economía y nuestra idiosincrasia depende de ese intercambio perenne que existe entre dos países vecinos. No hay que sonrojarnos: los cucuteños mayores de 30 nos sabemos de memoria el himno de Venezuela porque crecimos viendo Radio Caracas y Venevisión. Tenemos dichos, sabores, canciones que nadie más en Colombia conoce porque en el fondo somos más venecos que chibchas. Ahora los despreciamos, nos burlamos de ellos, como si nosotros, solo por tener un modelo neoliberal que ha convencido a los pobres de que algún día van a llegar a ser ricos, fuéramos mejores que los venezolanos.

    "Esa horda que volvió a revitalizar el moribundo comercio cucuteño eran los ricos de San Cristóbal y Mérida que vinieron a buscar lo que los especuladores colombianos acapararon durante meses"

Las niñas prepago de Cúcuta, que cada vez son más y ocupan puestos importantísimos en bancos, empresas privadas y hasta en la alcaldía y la gobernación, van a Venezuela a hacerse las operaciones estéticas porque allá es más barato y sale mejor. Al cruzar la frontera con sus tetas relucientes y sus curvas nuevas, exhiben la xenofobia y el arribismo propio de una mujer adicta a las lipos. Esa empresita que es su cuerpo, también ha salido beneficiada con el chavismo.

No soy tan estúpido como para defender la abúlica y resentida revolución bolivariana. Hasta allá no me llega el mamertismo. Pero decir que esos 20 000 venezolanos que el domingo pasado cruzaron la frontera se estaban muriendo de hambre es un despropósito. Esa horda que volvió a revitalizar el moribundo comercio cucuteño eran los ricos de San Cristóbal, de Mérida, que venían a buscar las caraotas y las servilletas que los especuladores colombianos acapararon durante meses. Vean las fotos, la mayoría son blanquitos, rubios, bonitos, como son los ricos en Venezuela, como son los ricos en todas partes.

Bienvenidos siempre que quieran saltar el muro, los necesitamos y tenemos que decirlo, necesitamos a los venezolanos para no morirnos de hambre, ese es el orden natural de las cosas y sí, hay que crear industria, hay que ser autosuficientes, pero para serlo es mucho más fácil si se abre la frontera. Nosotros los cucuteños sabemos que Venezuela nos ha dado más que Colombia. A mí, por ejemplo, no me da pena reconocerlo.